Hay pérdidas que no se anuncian, que no tienen ritual, ni palabras, ni un entorno que las sostenga.
No hay flores.
No hay permiso para parar.
A veces, ni siquiera hay conciencia de que algo se ha perdido.
Y, sin embargo, duele.
¿Qué es un duelo invisible?
Cuando hablamos de duelo, solemos pensar en la muerte de un ser querido. Pero el duelo es, en realidad, la respuesta emocional ante cualquier pérdida significativa.
Y hay muchas pérdidas que no se nombran:
-
Una relación que termina, aunque sepamos que era lo mejor
-
La persona que éramos antes de una etapa vital (como la maternidad)
-
Expectativas que no se cumplen
-
Cambios de vida que nos obligan a soltar partes de nosotros
-
Decisiones que implican renunciar a otros caminos
Son duelos reales pero como no siempre son visibles, muchas veces tampoco son validados.
El problema de no reconocer lo que duele
Cuando un duelo no se reconoce, no desaparece. Se transforma.
Aparece en forma de:
-
Irritabilidad o apatía
-
Sensación de vacío
-
Desconexión emocional
-
Culpa por “sentirse mal sin motivo aparente”
Y entonces surge una idea muy frecuente en consulta: “No debería sentirme así.”
Pero sí hay un motivo, solo que no siempre tiene nombre.
Cuando la vida cambia… y nosotros también
Hay momentos vitales que implican pérdidas silenciosas.
Por ejemplo, la maternidad. Aunque sea deseada y profundamente significativa, también puede implicar:
-
Pérdida de libertad
-
Cambios en la identidad
-
Distancia con la pareja o con una misma
Y esto no significa que no quieras a tu hijo,significa que hay partes de tu vida anterior que ya no están y eso, también se siente.
Darse permiso para sentir
Uno de los pasos más importantes en cualquier proceso de duelo es validarlo.
No hace falta que haya pasado “algo grave” para que duela.No necesitas justificar tu emoción para que sea legítima.
Nombrar lo que se ha perdido es empezar a colocarlo. Porque solo cuando reconocemos el duelo, podemos empezar a integrarlo.
No se trata de olvidar, sino de recolocar
El objetivo no es dejar de sentir ni borrar lo vivido.
Es poder mirar hacia eso que cambió o se perdió sin que duela de la misma forma.Integrarlo en tu historia.Hacerle un espacio y poco a poco, abrir lugar también a lo nuevo.
Hay duelos que pasan desapercibidos para los demás, pero no por eso son menos importantes. Escucharlos, nombrarlos y permitirlos no es debilidad, es cuidado emocional y muchas veces, es el primer paso para volver a encontrarte contigo. En ENSER psicólogos Vicálvaro disponemos de espacios para poder desarrollar estos procesos de forma segura.